Día Mundial del Riñón: Enfermedad Renal Crónica.

La Enfermedad Renal Crónica (ERC) es definida según las guías de Kidney Disease Improving Global Outcomes (KDIGO) como la alteración de la estructura o de la función del riñón que dura al menos 3 meses, teniendo así implicaciones importantes para la salud. Según la KDIGO entre el 8 y el 10% de la población adulta tiene algún tipo de daño renal, y cada año millones mueren prematuramente por complicaciones relacionadas a esta patología1. Se conoce  como insuficiencia renal crónica terminal (IRCT, IRC o ERC) a la reducción significativa de la función renal, que es progresiva e irreversible, así como del número de nefronas sanas existentes en el riñón. Es una situación clínica sistémica causada por enfermedades que lesionan el riñón y obstaculizan la función reguladora del medio interno, por consiguiente, al entrar en etapa terminal  el paciente fallece si no se le ofrecen terapias que sustituyan la función renal como la hemodiálisis y la diálisis peritoneal. Éstas últimas constituyen terapias sustitutivas renales temporales mientras que el trasplante renal es el tratamiento sustituto definitivo. Todas estas terapias permiten al paciente llevar una vida relativamente normal, de diferente calidad entre las modalidades, más no exenta de complicaciones mortales. (Sellarés y Martín, 1998)³

Se estima que uno de cada diez adultos tiene algún grado de enfermedad renal crónica. La prevalencia de personas de más de 60 años con ERC llegó a ser de  24,5% en el 2006, según datos de la encuesta sobre Salud, Bienestar y Envejecimiento (SABE), dirigida por la OPS/OMS.² Actualmente se considera preocupante la persistencia de ERC en adultos mayores, puesto que esta población presenta  un alto índice de patologías como diabetes e hipertensión arterial que pueden contribuir al rápido progreso de la enfermedad renal.

Síntomas:

Usualmente, no existen síntomas de enfermedad renal en estadios tempranos, siendo diagnosticada la mayoría de las veces de manera incidental por pruebas de laboratorios sanguíneas y urinarias que han sido indicadas originalmente por otras razones, sin embargo, en etapas más avanzadas, los síntomas pueden incluir:

  • Cansancio o debilidad generalizada.
  • Sensación de malestar general.
  • Edema en tobillos, pies o manos.
  • Disnea.
  • Sangre en la orina.
  • Prurito generalizado.
  • Coloración terrosa de la piel.
  • Disminución del volumen miccional.
  • Aumento de volumen abdominal y región genitourinaria.
  • Episodios de hipoglicemia en pacientes con diabetes.

Causas:

Según un estudio multicéntrico realizado en Venezuela, las causas más comunes en los niños son las glomerulopatías, uropatías, hipoplasia o displasia renal, enfermedades heredo familiares, nefritis, enfermedades metabólicas como la Diabetes mellitus, y también tenemos algunas de causas desconocidas ⁴.

Cabe destacar que la prevalencia de la ERC aumenta por el envejecimiento de la población, siendo mayor en >60 años de edad, donde la principal causa es el incremento de la prevalencia de sus factores de riesgo, como la enfermedad cardiovascular, la diabetes mellitus (DM), la hipertensión arterial (HTA) o la obesidad. También existen factores iniciadores como son las enfermedades autoinmunes, Infecciones sistémicas, Infecciones urinarias, litiasis renal, obstrucción de las vías urinarias bajas, fármacos nefrotóxicos, principalmente AINE, entre otros.5.

Diagnóstico:

El diagnóstico es amplio, y va desde la demostración en forma indirecta por marcadores de daño renal como albuminuria o proteinuria, alteraciones en el sedimento urinario o alteraciones en pruebas de imagen hasta la confirmación de alteraciones histológicas mediante una biopsia renal. La tasa de filtración glomerular (TFG) ayuda a diagnosticar y estadificar la enfermedad renal crónica, sin embargo, no se usa de manera aislada, sino en conjunto a diversos exámenes y los síntomas que se le asocian.

Clasificación:

La clasificación de la ERC se basa en el grado de disminución de la función renal valorada por la TFG expresada en (mL/min/1.73m2). Esta última constituye el mejor método para medir la función renal en personas sanas y enfermas3; así tenemos la siguiente estadificación por KDIGO:

Grado 1: Daño renal con TFGe normal o elevada ≥ 90.

Grado 2: Daño renal con disminución leve de la TFGe 60-89.

Grado 3: Disminución moderada de la TFGe 30-59.

Grado 4: Disminución grave de la TFGe 15-29.

Grado 5: Falla renal < 15 (o diálisis).

  Tratamiento:

Una vez instaurada la enfermedad renal crónica, el tratamiento inicialmente abarca cambios de estilo de vida, alimentación adecuada, y tratamiento de la causa subyacente, la inhibición del eje SRAA ha sido estudiada por sus efectos antihipertensivos y antiproteinúricos y es la actual estrategia en la progresión a la ERC. El uso de IECAS, Beta bloqueantes, y Calcio Antagonistas han demostrado ser renoprotectores4.

Por otro lado, se ha demostrado que existe una relación inversa entre la TFG y los valores de colesterol, por lo que las estatinas  son usadas para corregir las dislipidemias en pacientes con riesgo de desarrollar ERC, así como en el tratamiento de las comorbilidades.

No obstante, una vez instaurada la INRT el tratamiento será de tipo sustitutivo, cuyo objetivo es retrasar o detener la progresión de la enfermedad, así tenemos:

Diálisis: Los riñones normalmente ayudan a eliminar las toxinas del organismo, limpiar la sangre y eliminar el exceso de líquido de nuestro cuerpo, cuando estos fallan es la diálisis, el procedimiento que se encarga de realizar dichas funciones. Existen dos tipos de diálisis:

Hemodiálisis: En la cual la sangre, a través de un catéter venoso, es bombeada hacia una máquina de diálisis que elimina los productos de desecho y el exceso de líquidos, para posteriormente retornar a la circulación. Esta se realiza en centros de hemodiálisis, y puede durar entre 2-5 horas, con un intervalo de 3-5 por semana.

Diálisis peritoneal: Sigue el mismo principio que la hemodiálisis, a diferencia de que la sangre no es bombeada fuera del cuerpo para ser detoxificada por una máquina, sino que se usa el propio organismo, en este caso, se introduce un preparado especial líquido en la cavidad peritoneal, que permite el proceso de limpieza de la sangre, se hace de manera continua y en el hogar.

Trasplante renal: Es el tratamiento sustituto más aceptable cuando existe el diagnóstico de  una enfermedad renal crónica terminal, los grandes avances tecnológicos han permitido que este tenga una mayor efectividad y un menor porcentaje de rechazo.

¿Qué se puede hacer por los riñones?

La Sociedad Internacional de Nefrología y la Federación Internacional de Fundaciones Renales recomiendan las ocho Reglas de oro.

Las enfermedades renales se suelen denominar “asesinos silenciosos” e influyen considerablemente en la calidad de vida de los pacientes. No obstante, existen algunas formas muy sencillas de reducir el riesgo de desarrollar enfermedades renales, de esta forma debemos recomendar:

  • Mantenerse en forma y activo.
  • Controlar regularmente el nivel de glucosa en sangre.
  • Vigilar la presión sanguínea.
  • Comer sano y controlar el peso.
  • Mantener una ingesta de líquidos sana.
  • No fumar.
  • No tomar medicamentos sin receta médica regularmente. Especialmente evitar los medicamentos nefrotóxicos.
  • Comprobar la función renal si se presentan uno o más factores de “alto riesgo”.

Referencias Bibliográficas

  • 2012 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease. Kidney Int (Suppl) 2013; 3 (1): -308H
  • OPS/OMS. [Página principal en Internet] Prevención de enfermedad renal y a mejor acceso al tratamiento [actualizada en marzo de 2015; acceso 13 marzo 2017]. Disponible en: http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=10542%3A2015-opsoms-sociedad-latinoamericana-nefrologia-enfermedad-renal-mejorar-tratamiento&Itemid=1926&lang=es
  • Sellarés, V. L., & Martin Conde, M. L. (2002). Insuficiencia renal crónica.Manual de Nefrología2, 173-92.
  • Briones, Dres L., L. C. López, and M. Adragna. “Enfermedad Renal Cronica En Niños Y Adolescentes: Progresión, Estrategias De Prevención Y Renoprotección.” Medicina Infantil1 (2016).
  • Martinez-Castelao, J.L. Górriz, J. Bover, J. Segura-de la Morena, J. Cebollada, J. Escalada, et al. Documento de consenso para la detección y manejo de la enfermedad renal crónica. Nefrología, 34 (2014), pp. 243–262.

Autores: Lozada Jessica, Mujica Argelys.
SOCEM UCSV

Fecha de Elaboración:
13 de Marzo del 2.017

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